Las huellas de un hombre

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Publicado: 24 de noviembre de 2017 | Por: Carlos Manuel Ponce Sosa | Fotos: Internet

Fidel Alejandro Castro Ruz, uno de los principales líderes que ha presenciado la humanidad dejó de existir físicamente el 25 de noviembre de 2016. Mas el legado del hombre que sobrevivió a la tentativa de poco menos de 700 magnicidios, permanece de manera imperecedera en el imaginario y accionar de los pueblos.

El paladín de incontables causas a favor del bienestar social, fue capaz de aglutinar y encausar lo mejor de la sociedad cubana en aras de conquistar el 1ro de Enero de 1959 la verdadera independencia nacional, aquella por la que ofrendaron sus vidas preciadas generaciones de cubanos, a sabiendas del sacrificio que estaba por venir para sostener tamaña conquista, la misma que está por arribar a su aniversario 59.

Su clarividencia en momentos cruciales de la historia y su sentido humanista se convierten hoy en líneas de proyección de mujeres y hombres, tanto en el concierto de la política nacional como foránea.

Pero si fuéramos a hablar de legados, considero en lo particular, que la principal huella estampada por Fidel Alejandro para las presentes y venideras generaciones (más allá de su ingenio militar, dotes como estratega político o conquistas sociales, tópicos en los cuales hasta algunos de sus enemigos han reconocido su estatura), fue su irreductible fe en la victoria considerada por otros, a veces, como utópica.

De esto último huelgan las muestras. Bastaría solo mencionar aquel encuentro en Cinco Palmas, -luego del tempranero revés de Alegría de Pío-, donde se habían juntado apenas “un puñado” de hombres con siete fusiles. Fidel, desde las estribaciones de la Sierra Maestra, sentenció, materializándose casi dos años más tarde, que iban a ganar la guerra, aunque el bando contrario disponía de apróximadamente 20 000 hombres con inmejorables pertrechos bélicos y la anuencia del principal imperio del planeta.

Castro se agenció la inmortalidad además porque supo congeniar y poner en práctica el ideario martiano, bolivariano, marxista y que tuviéramos la Cuba en la que vivimos hoy, no exenta de precisiones claro está. Asimismo, fungió como hilo conductor con sus conquistas y astucia a otros grandes de la historia como Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa, “sembrando” más de una Cuba en el mapa.

Consecuente al ideario de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, sus cenizas reciben constantes muestras de respeto y admiración por personas de las más disímiles latitudes en el sencillo monolito donde fueron depositadas, el 4 de diciembre de 2016, en el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia de Santiago de Cuba. Otra enseñanza para aquellos que tanto denunciaron su egolatría al poder. La perpetuidad de Fidel es una sola y está cincelada, con el arte del mejor escultor, en el corazón de la mayoría de los cubanos y muchas personas dignas del universo.