“¡Funciona! (…) ese es el mayor regocijo”

Body: 

Publicado: 10 de abril de 2018 | Por: Carlos M. Ponce Sosa | Fotos: Oficina Técnica de Restauración y Autor.

Aunque todavía no exhibe un año de graduado el arquitecto Marino Paumier Navarro ya materializó uno de sus sueños como profesional. Con esa afirmación inicia el diálogo que sostuvo con Orgullo de Santiago, el cual ponemos a su disposición.

A los 24 años de edad sus pulmones, rebosantes de orgullo, aún dejan poco espacio para el oxígeno. Y no es para menos. Desde principios de noviembre de 2017 hasta los primeros días de febrero Marino ejerció como proyectista principal de la rehabilitación de uno de los inmuebles del anillo fundacional de la séptima villa erigida en Cuba: el hoy complejo gastronómico Plaza de Armas.

No obstante al profuso regocijo, apenas en su segunda línea de ideas ya el bisoño arquitecto dedicaba palabras para agradecer el apoyo recibido de múltiples especialistas con basta experiencia. En ese especial acápite se incluyen sus compañeros del Taller # 3 de la Oficina Técnica, del Plan Maestro, la Ercon, en fin… a todos aquellos que a través de consejos y acciones aportaron la sapiencia necesaria para la intervención constructiva en un edificio con grado de protección 2.  Sin más, los dejamos con la plática.

¿Cuál fue el principal objetivo de la rehabilitación de Plaza de Armas?

La solicitud fue realizar una adecuación teniendo en cuenta la nueva funcionalidad que se le pretendía dar al local. La perspectiva consistía en dotar la planta baja (la Casa del Té) de las condiciones necesarias para que funcionase como cafetería y el segundo nivel quedaría modificado para pizzería exclusivamente. 

¿En qué condiciones técnicas se encontraba el inmueble antes de intervenir?

A pesar de haberse realizado un proceso de mantenimiento hace aproximadamente dos años existían algunos desperfectos en el sitio. Habían otros aspectos que no estaban malos, no obstante, el quid del asunto era que el espacio fue pensado para un restaurante, por lo tanto, el reto fundamental era modificar algunos elementos que se contraponían con la nueva propuesta, y hacia esa dirección concentramos nuestras acciones.

 

Cuéntame entonces sobre las referidas adecuaciones

 Los principales objetos de obras fueron la ampliación de la cocina, el restablecimiento del falso techo, la carpintería, los pisos y los singulares detalles de yeso en las paredes de los salones. Asimismo, modificar la barra del bar, agregar algunos baños, además de la recuperación de las redes hidráulicas. 

 Un asunto crucial fue la restauración del falso techo. Ese tema se evalúo incluso a los más altos niveles de la dirección de la provincia, porque se trata de un elemento de madera con incalculables valores de un edificio de estilo ecléctico.   

También, en el aspecto estructural, se ejecutó una excavación que derivó la conformación de dos cisternas para paliar un tanto el volumen de agua, aunque en honor a la verdad ese objetivo, por razones de tiempo, no se cumplió del todo…esa es una de las deudas.  

Equipo de servicio de la pizzería Plaza de Armas, perteneciente a la Empresa Compay Tiago.

Háblame sobre los principales rasgos que caracterizaron tu proyecto

Lograr en los espacios una ambientación que sugiriera un clima de elegancia y sosiego; recuperar los detalles arquitectónicos del inmueble para que el usuario estableciera un diálogo entre el pasado y el presente. Que el cliente interactuara con elementos de modernidad como la climatización por ejemplo, pero que también disfrutara de los códigos del eclecticismo. Este concepto fue resultado del extracto, por llamarlo de alguna manera, de los criterios y la visión de todo el amplio equipo de trabajo que me acompañó.   

Incongruencias, insatisfacciones…

En honor a la verdad la intervención en el edificio no es el ejemplo idóneo de lo que se proyecta y lo que realmente se hace.  De lo concebido se cumplió un 90 %. 

¿Cuánto te marcó profesionalmente la realización de este proyecto?

 Imagínate… tengo nueve meses de graduado y ya mi primer proyecto es un hecho palpable. Resulta muy satisfactorio entrar (como lo hice) a Plaza de Armas y ver a los usuarios en el confort, disfrutando de lo que pensamos, de lo que diseñamos, mirar alrededor y decir… ¡Funciona! Sin dudas ese es el mayor regocijo.

 Nota: Este es el primero de una serie de trabajos periodísticos que se prepara sobre el tema.